Mariajosé España/Quorum

 
 

Reflexiones de un entrenamiento de riesgo

Mi familia se sorprendió cuando les conté a qué había viajado a El Salvador. No era la primera vez que les decía que salía del país para un curso relacionado a mi profesión.

Siempre esperan que les compre algún souvenir y que les cuente un poco de la ciudad que conocí. En fin, anécdotas de viaje.

Por supuesto no di detalles de lo que fue el entrenamiento, pero bastó decirles que aprendí un poco de defensa, seguridad y evaluación de riesgos para que se sintieran incómodos y cambiaran de tema. Yo bajo la mirada y veo que mi puño sigue un poco morado, es lo de menos.

Las reflexiones que surgen después del curso básico de Riesgo Cruzado no son nada exageradas.

Con los años entendemos que el periodismo es una carrera por la que das la vida. Con las dinámicas políticas tan apresuradas y torpes que hay en estos países del trópico, asimilamos muy rápido que para esta carrera hay que ofrendar horas de sueño, tiempos de comida, estrés y ansiedad que tal vez antes no conocíamos.

Pero así es el periodismo ¿no? Aprendemos también a no quejarnos porque elegimos conscientemente esta carrera.

Pero el tiempo y los gobiernos pasan. Ya nos han explicado que la democracia es muy joven en centroamérica, pero en estos últimos años hemos visto que mientras esperamos a ver cómo madura, muchos derechos empiezan a ser restringidos.

Periodistas en el exilio, otros con medidas cautelares, algunos con casos penales en su contra, varios con amenazas y otros más que ya no la pueden contar.

Escuché decir a una colega mexicana hace poco que ya no tenía miedo que la mataran, mientras eso pasa quiere asegurarse que se sepa quién la mató.

Seguir cubriendo nuestras fuentes, hacer denuncia y evidenciar los retrocesos democráticos no debe ser un salto al abismo. Todavía hay cosas que están en nuestras manos y que podemos hacer, esto nos deja en claro Riesgo Cruzado.

Observar, orientar, decidir y actuar. Romper la visión de túnel, respirar. Entrenar, defendernos, asimilar el dolor y dejarlo pasar. Nutrirnos, ser fuertes, llorar si es necesario y continuar.

Pero sobre todo continuar sabiendo que no estás solo, que ahora pertenecés a una familia que se expresa en diferentes acentos y que procura mantenerse en el oficio, porque están igual de comprometidos que tu. Pero el compromiso lleva una responsabilidad y eso es cuidarnos y prepararnos para cumplir con la misión de informar reduciendo los riesgos y gestionando nuestras acciones.

La seguridad es un atributo, no una obligación y en Riesgo Cruzado decidimos tenerla para seguir trabajando.